Las mosquiteras son un elemento tan cotidiano que casi pasa desapercibido. Sin embargo, su historia abarca milenios y múltiples civilizaciones. ¿Quién inventó las mosquiteras? La respuesta es que no fue una sola persona, sino una evolución cultural gradual.
Orígenes en el Aantiguo Egipto
Los registros más antiguos apuntan al Antiguo Egipto, hacia el 2.600 a. C. Grabados y jeroglíficos, como los hallados en la tumba de la reina Meresankh III, muestran camas cubiertas con redes finas para repeler insectos. Estas primeras «mosquiteras» probablemente estaban hechas de lino muy denso, más parecido a un toldillo que a la red moderna.
Grecia y Roma: democratización de su uso
En la Antigua Grecia se développó un término, khonopeion (de κώνωψ, “mosquito”), para designar estos toldos. En Roma eran llamados conopeum, palabra que dio origen a “canopy” en inglés. Los romanos extendieron su uso en hogares “lujosos”, pero también entre la población urbana por su utilidad práctica.
Evolución en Asia Oriental
Simultáneamente, en Asia Oriental, surgieron versiones antiguas de mosquiteras. En el Japón del siglo XIII se usaban redes conocidas como “kaya” para dormir sin ser molestados por insectos. Y en la India medieval el poeta Annamayya (siglo XV) ya mencionaba la domatera, palabra telugu que significa mosquitera.
Edad Media y Renacimiento
En la Edad Media europea, las mosquiteras reaparecen como elemento de lujo en cortijos y alcobas, confeccionadas con seda o lino. Su difusión fue limitada debido al costo de los materiales y su mano de obra.
Descubrimiento de los mosquitos como vectores
Aunque las mosquiteras ya existían desde hacía milenios, su uso cobró un nuevo sentido científico a finales del siglo XIX. En 1897 Sir Ronald Ross demostró que los mosquitos transmiten malaria. Desde entonces, se promovieron de forma activa en zonas con enfermedades transmitidas por insectos.
Innovaciones modernas: redes tratadas con insecticida
En los años 80 se desarrollaron las ITN (Insecticide‑Treated Nets). En 1983 hubo experimentos exitosos en Burkina Faso. Esas redes mejoradas se trataban con piretroides (por ejemplo, deltametrina o permetrina) para matar o repeler a los mosquitos. Más adelante, aparecieron las LLIN (Long‑Lasting Insecticidal Nets), que mantienen su eficacia durante años.
Empresas revolucionarias
Una compañía pionera en redes tratadas es Vestergaard (Suiza), fundada en 1957, que lanzó en 1999 la línea PermaNet, redes que combinan eficacia prolongada y protección comunitaria.
Las mosquiteras hoy: más allá de la cama
Las mosquiteras actuales se utilizan tanto en camas como en ventanas, puertas y espacios al aire libre. Los materiales varían: algodón, poliéster, polipropileno o nailon. Además, tecnologías como las redes autoplásticas enrollables y marcos magnéticos son cada vez más comunes.
Un ejemplo reciente es la empresa Ikea, que lanzó en 2025 una cortina ligera tipo mosquitera llamada LILL, funcional y económica (menos de 7 €), aunque como alternativa estética para ciertas ventanas.
¿Hubo un inventor único?
La respuesta es no. No existe una figura histórica que haya “inventado” la mosquitera. Su creación fue un proceso gradual y colectivo, impulsado por necesidades prácticas. Las primeras versiones surgieron en el Antiguo Egipto y luego diversas culturas las adaptaron y mejoraron.
Importancia en salud pública
Las mosquiteras tratadas han sido fundamentales en la lucha contra la malaria. Entre 2000 y 2015, evitaron unos 663 millones de casos en África subsahariana, representando el 68 % del impacto en prevención de malaria. Las ITN/LLINs son una de las intervenciones más coste‑efectivas en salud pública.
Futuro: innovación sin olvidar el origen
La investigación actual se concentra en:
- Filtros más finos y duraderos sin restar ventilación.
- Tratamientos sostenibles contra la resistencia de mosquitos.
- Diseño conveniente para aplicaciones urbanas y rurales: ventanas, mosquiteras para puertas correderas, balcones…
Al mismo tiempo, siguen conviviendo las versiones tradicionales como las kaya japonesas, las domatera indias o los fanduchos africanos, adaptados a cada entorno.
En resumen, las mosquiteras no tienen un solo inventor, sino que constituyen un legado humano milenario. Desde los egipcios hasta nuestros días, han evolucionado en función de tecnologías y desafíos sanitarios. Más que un invento, se trata de un ejemplo de innovación compartida: una solución sencilla que aún hoy salva vidas.



