La alergia primaveral es una reacción del sistema inmunológico ante el polen, ácaros o esporas de moho, muy común durante la primavera. Sus síntomas incluyen estornudos, picazón, congestión nasal, lagrimeo y fatiga. Aunque no existe una “cura” definitiva, sí es posible controlar y reducir los síntomas con estrategias médicas y hábitos saludables.